Limpieza rápida
Como comentaba en el post anterior, cuando hacemos mermelada, limpiar el potingue que queda en el bol y no podemos pasar al bote de cristal es harto tedioso, lo mismo para limpiar los restos del pastel de queso. Si bien con el pastel la técnica de echarle agua y dejarlo ablandar funciona bastante bien, con la mermelada no funciona, y además, el resultado suele ser un estropajo completamente pringado e inservible.
El secreto es usar los posos del café, bueno, los residuos de hacer el café. Se echan unos cuantos con agua y se frota con la mano. Las porquerías se pegarán a los posos, y será mucho más fácil tirarlo. Cuando se ha despegado todo se deshechan y se hace una limpieza normal con el estropajo. La misma técnica funciona de maravilla con la fiambrera cuando ha contenido bechamel y semejantes. Y si nos acordamos el domingo que no fregamos la fiambrera del viernes, para quitar el olor (apestoso) podemos llenarla de agua y dejar los posos por un rato, y luego proceder al fregado normal. Como nota al pie, hay quien usa los posos en jardinería, hay mucha controversia al respecto (Google) pero en lo que sí que coinciden es que son ácidos.
Respecto a desinfección, un nivel de acidez suficientemente elevado puede matar múltiples patógenos (como E.Coli, Salmonella) aunque no hará nada con las levaduras ni los mohos. Para matarlos es necesario llegar a un pH realmente elevado, como muestra la figura adjunta. El vinagre, con un pH de 3, es una no-demasiado-mala forma de desinfectar, y la sosa, con un pH de 12 (solución 4%) tampoco. Al margen, comentar que a los contenedores de plástico alimentario (polietileno-1,2, polipropileno-5, poliestireno-6) no les gustan demasiado los ácidos, pero tienen un cierto tratamiento. La goma que usan en las CamelBak no que yo sepa, por eso sólo pueden usarse para agua (nada de zumos o refrescos).

