Lázaro de viaje
(Boulder, CO)

11 October 2008

Que pin que pan

Filed under: Cocina

Como ya es tradición, fin de semana lluvioso, fin de semana de cocina. Esta vez no ha sido nada del otro mundo, aunque sí he salido esta mañana, dado que tenía que comprar comida. Comentar que no es una buena idea salir con la bicicleta después de llover, en un día en el que la temperatura exterior coincide con la de rocío, dado que aunque no llueva es como si lo hiciera: la niebla mojada te acaba empapando, y la bicicleta te va tirando toda el agüilla del suelo. En fin, que he llegado pasado por agua al SunFlower market, donde he comprado como un poseso: pollo (2.75kg de pechugas limpias a 2.85€ el kg), un par de variedades de legumbres (soja y azuki), salvado de trigo, almendras crudas, un par de sopas orgánicas enlatadas (para cuando necesito algo caliente y lo necesito ya), un pomelo, un limón y más repollo rizado. Otros días he comprado más cosas, pero meterlo todo en la mochila se hacía difícil.

Antes de ir a comprar he amasado un pan con la levadura que alimenté el otro día para que no caducara, y lo he dejado fermentar en mi habitación, a unos 19ºC (quería que fuera lento) tapado con un trapo húmedo. Cuando he vuelto ya había doblado volúmen, así que me he puesto manos a la obra: precalentando el horno a 230ºC (450ºF), meter una cacerola con agua hirviendo al horno (para que haga vapor y así salga una corteza interesante) y meter el pan en el mismo bol pyrex en el que lo dejé, esta vez sin re-amasar, sólo el fruto de la primera amasada, espolvoreado con harina y con un par de cortes por si quería romper. Como siempre que pongo el horno en marcha por un rato, he metido un par de patatas y un boniato (para aprovechar ya que me pongo). A los diez minutos he bajado la temperatura a los 200ºC (400ºF) y lo he dejado hasta que se ha dorado, aproximadamente 45 minutos más tarde, que lo he sacado del horno y lo he dejado enfriar en una rejilla, y este es el resultado:

Justo acabo de probarlo, y el resultado… mil veces mejor al anterior. Ahora tengo que encontrar qué ha sido. ¿El pellizco de azúcar? ¿No haber hecho segunda amasada? ¿La harina sin blanquear? ¿Las dos temperaturas? ¿La hogaza mucho más grande? ¿El bol de pyrex? ¿La levadura rara? ¿Haberlo dejado reposar diez minutos antes de amasar? ¿La masa con más agua?… Y es que ese es el problema de usar de medida el ojo, he cambiado tantas cosas que no se lo que lo ha mejorado. Pero en fin. La única pega es la forma rara que ha cogido de estar en el bol, pero bueno, la forma no me la como.

Y bueno, mientras se horneaba el pan me he comido unos tagliatelle (tallarines) integrales con bechamel de bacon y unas costillas de cerdo sin hueso (!!) adobadas con cayena, paprika, pimienta negra y chiles. Simplemente delicioso.






















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