Reflexión de sobremesa
En cierto modo, lo de "ciudad o pueblo" me ha llevado a pensar en otras cosas, además coincidiendo que el otro día llegué de rebote a "La historia de las cosas (The Story of Stuff)" uno se plantea cosas. Como comentan en el video, el sistema actual de producción se basa en vender todo lo que sea posible, sin importar que tengamos tiempo de disfrutar del producto. La televisión nos bombardea con anuncios que intentan hacernos comprar y para ello nos dicen que somos feos, somos calvos, o gordos, o flojos, que nuestra vida es una porquería, que necesitamos que el coche sea más grande que el del vecino, que nuestra casa apesta, que nuestra ropa está pasada de moda… Quizá esto no sea tan así en España, pero muchos de los anuncios que he visto aquí en USA se limitan a decirte "tu vida es una mierda si no tienes esto" (donde esto puede ser desde unos pantalones hasta un Hummer HEMI). De cualquier modo, USA se centra en "compra". "Si amas tu país, compra". País en el que el consumismo es lo más importante, egoistas por naturaleza, mientras ellos tengan sus productos el resto no importa un carajo, como con las Hipotecas Subprime, Activos Tóxicos o como se quiera llamar a ese timo. No voy a explicar en qué consiste, para eso dejo este link en clave de humor (vale la pena). Claro que lo mismo ha sucedido en España con Martinsa Fadesa, el nivel es bastante diferente, pero ambas tienen algo en común: "mierda pal que quede", "la cultura del pelotazo" o como se le quiera llamar. Se trata de que el dinero se mueva, cambie de manos. Pero dije que no iba a hablar de finanzas, así que al grano. Lo importante, es que el consumidor tenga el producto que le hemos convencido que necesita.
En algunos aspectos discrepo del "The Story of Stuff". Un ejemplo es cuando dice que su monitor CRT que parece una lavadora va bien y no necesita un TFT. Dejando al margen las cuestiones de salud visual, sólo desde un punto de vista energético, podemos comparar un CRT LG flatron de 17" consumiendo 100W con un TFT de 20" y 50W. Se que parece una estupidez, pero para una oficina con 10 monitores y 8h de uso diario suponen una diferencia de unos 100kWh mensuales, aunque suponga menos de 15€ de diferencia en la factura, en términos energéticos es bastante. Pero no nos lo venden por eso, nos lo venden porque es más cool, porque si no lo tenemos "nuestra vida es una mierda", como con el iPhone, que o me compro uno o me tiro de un puente.
La verdad es que no hay que irse muy lejos, simplemente hay que ver la calidad de los productos que se venden ahora con la calidad de los productos que se hacían antaño. Mi generación quizá no lo viera, pero una o dos generaciones anteriores saben perfectamente de lo que hablo. "Es que ahora hacen las cosas en china" oigo decir… pero lo cierto es que obedecen a un preciso diseño por "ingeniería de destrucción", haciendo que duren lo mínimo posible pero sin que el consumidor se enfade por ello. Antes, el prestigio del fabricante era la calidad de los productos, ya fueran cestos, aparejos de tiro o zapatos. Hoy en día eso en cierto modo es historia. Pocas marcas se pueden encontar que su "motto" sea calidad y durabilidad, y sus precios normalmente están fuera del alcance de bolsillos "normales".
¿Y qué decir de la comida? No me refiero a los últimos escándalos de la leche melaminada china, ni de los anteriores con la carne china, ni los de las sopas chinas. Hablo en general. Porque también podemos hablar de la ternera americana y la E.Coli, los tomates y la Salmonella, las vacas con hormona de crecimiento o pollos con antibiótico, sin olvidar los aceites de girasol o los de orujo contaminados por hidrocarburos. Y obviando los aditivos alimentarios que se conoce que son nocivos para la salud pero se siguen utilizando. Y es que se ha llegado un punto en el que es mejor no saber lo que se come.
¿Soy el único al que le parece que a la mesa le falta una pata? No se, yo creo que en este estado no puede durar demasiado… como el castillo de naipes, a la que venga algo de viento se irá todo al traste. Con la Subprime y las inmobiliarias ya está sucediendo. El boicot a los productos chinos es inminente(*), y para el resto no queda sino esperar, viendo como poco a poco todo va cayendo por su propio peso. Quizá yo no lo veré, pero el día en que las cosas cambien llegará. Como dice Victor Manuel en una canción "…tal vez mañana no habrá nada que escupa fuego… quizá ese día todos seremos tontos o ciegos". Quizá los que vean derrumbarse el castillo tengan tres brazos, o deban vivir dentro de una burbuja de cristal para evitar las alergias.
(*) No tengo nada en contra de los buenos productos chinos, pero dado que las autoridades sanitarias fallan en su labor de controlar los malos productos… pocas cosas puede hacer el usuario

