Excursión dominguera
Por ser domingo, nuevamente ha tocado una excursión, o mejor dicho, el weekend workout (entreno de fin de semana).
Ninguna maravilla, el archiconocido BearPeak, una vez más, pero hoy con variación: intentar hacer la aproximación corriendo. Bien, el resultado ha sido bastante patético, los meses sin correr me han pasado factura. La altitud, la cuesta y la falta de forma se han asociado, obligándome a parar a los 12′ de empezar, con 5′ de descanso y otra vez a intentar correr, algo de lo que he desistido 10′ más tarde, dado que las pulsaciones se empeñaban en escalar por encima de los 160 a cualquiera que fuera el ritmo que intentara correr. Resultado: he acabado haciendo una subida normal, la aproximación un poquito más rápida, pero nada maravilloso, 1h32′ hasta la cima, para bajar via Bear Canyon, con el retorno de los problemas en la rodilla a la primera hora descendiendo. Afortunadamente una chica con la que he coincidido en un tramo de la ascensión y en la cima me ha bajado en coche la ultima parte (1km), que no es mucho, pero para las molestias de la rodilla me ha ido bastante bien. Nos hemos encontrado (una vez más) al final de la excursión, se ha ofrecido a acercarme y no he sabido decir que no.
Total, llegar a casa, estirar un poco… ducha, lavadora, comida y siesta. La comida… arroz con pimiento verde y chile y de segundo plato lomo a la piel de naranja. Ninguna maravilla, pero reconfortante, especialmente después de haber pasado la mañana con cuatro galletas y una barrita energética.

