Las sorpresas no cesan
En efecto, así es. Nunca dejo de sorprenderme. Este post entra más en lo que sería la categoría de posts incinerantes que otra cosa, esos de apretar el botón rojo. Ya (por defecto) asumes que la gente lleva sus caretas, que cada uno tiene su función, que dependiendo de cual sea su papel en la obra llevan una u otra máscara, pero no es hasta que ves cuánto pueden llegar a putear a alguien por una mera rabieta que te das cuenta cómo de superficiales son esas apariencias. Cansado de los que defienden la idea de que las personas son buenas por naturaleza, prefiero acercarme a la rama de "no te fíes ni de tu sombra". Quizá sí que te estreses un poco más, pero al menos los palos los ves venir. Y si de alguien no te has de fiar es precisamente de los que parecen buenos, porque esos son los que más duro te pueden dar.
Lazaro dixit.

