Lázaro de viaje
(Boulder, CO)

11 September 2007

1-Sep (II): La expansión del guarro

Filed under: Personal

Tiempo: despejado Música: ‘Ausente’ de Fruko y sus Tesos

Ahora que el compañero de piso italiano está fuera, parece que el compañero de piso americano se está expandiendo como guarro. Antes de anoche, llegué a casa, dispuesto a hacerme la cena, y había varios utensilios de cocina compartidos sucios, algo que es normal cuando uno está cenando, pero sin embargo, no había ni rastro del compañero. Anoche ¾ de lo mismo, se había puesto a dormir, dejando absolutamente todo por en medio, en la encimera, en la fregadera, hasta en los fogones. Pero bueno, si el no se preocupa de sus cosas yo menos, así que no voy a recoger / limpiar. Me repateará que tenga “su mierda” por en medio, pero no pienso pringar yo. Así que apliqué técnica “bulldozer” con la tabla de cortar y moví toda su basura hasta que me hice suficiente espacio para trabajar. En los fogones simplemente moví su sartén-que-no-se-friega-nunca a un fogón que no usara y aparté lo suficiente una fiambrera como para que no se incendiara. Que se deformara me importaba un carajo: no era mía. Esta mañana lo mismo. Tenía que hacerme mis tostadas, estaban sus bananas en medio… pues bueno, las bananas ruedan. Sí, si se les aplica una fuerza suficiente dan un par de vueltas mientras se desplazan por la encimera. Y creo que es la técnica de hacer las cosas: patada, y siguiente.

Un tema más molesto es la costumbre que tiene de fregar las cosas con agua. ¿Cómo si no? pensaréis… bueno, la clave es SOLO con agua. Así que nada, me he acostumbrado a fregar los cacharros antes y después de usarlos, hasta que robe un vaso y me lleve mi “set” a la habitación, que estoy harto de hacer mi faena por duplicado.

Sí, dado que tengo que fregar los cacharros cuando los voy a usar podría fregarlos cuando el los deja por en medio, pero no me da la gana, que trabaje, aunque sea en vano. De hecho, la olla que dejó en la fregadera se le llenó de grasa y pellejos de pollo. Esa basura va al triturador, si está su olla… pues a su olla.

Ah, los reciclables ya no caben en la caja. Siempre los subía al contenedor el italiano, y una vez supe cómo funcionaba (se suben a unos contenedores que hay justo en la puerta) nos turnábamos. No obstante, el americano aplica el “no cabe en la basura… pues lo dejo fuera”. Pues por mis cojones, cuando la mierda llegue a su habitación ya lo subirá él. Aunque tampoco creo que le afecte demasiado, dado que el hedor de su habitación es aún peor. Alguien lo debería hacer, podría ser yo, si viviera solo tendría que hacerlo, pero la idea es simple: quien lo llena, lo vacía.

Ciertamente, por lo que me dijo el chico italiano, una americana y un americano ambos cerdos. Dos de dos, no es una mala estadística.

 

11-Sep (I): Horneando. Pechugas de pollo rellenas

Filed under: Cocina

Tiempo: despejado Música: ‘Vendedor de agua’ de Compay Segundo

Aprovechando un super-buen-precio en pechugas de pollo ($1.88/lb) compré un paquete, lo que hace 6 pechugas… como 1kg 250. Para una persona no es que sea precisamente poco, especialmente si tengo como una semana para consumirlas. Conclusión: buscar algún método para conservarlas. Ante congelar y andar descongelando para cocinar y consumir, preferí cocinar y congelar, con la vieja técnica del rostido, eso sí, como buen principiante que soy… lo más cutre y fácil de hacer posible.

Procedimiento: se hacen algunos cortes por la parte interior de la pechuga y se rellenan (en mi caso, algunas de manzana, algunas con bacon, algunas con ambas). Para que no se desmonten se atan con cordón de algodón para rostir (butcher’s twill, cooking cotton string, entre otros nombres). Básicamente es un cordón de algodón/lino que va a aguantar las temperaturas y se supone que tiene higiene ‘alimentaria’, algo que no tienen las cuerdas de ferretería (quizá sí sean iguales, ni idea). Para el primer nudo uso un nudo parecido al de cirujano y luego lo voy cosiendo como explican en cualquier tutorial como por ejemplo uno que ahora no encuentro. Al horno a 350ºF por unos 20’, y luego se baja a unos 300ºF por otros 20’, (editado) deberían ser en torno a 20′ a 410ºF/210ºC. (aunque el interior no esté hecho, se acaba de hacer cuando se deja reposar. Casuística: hacerlo poco puede ser un problema. Hacerlo mucho implica que quedará seco, pero si es para bocadillos como es mi caso, se soluciona con algo de lechuga o mayonesa, así que prefiero pasarme de cocido que de crudo. Además, dependiendo del relleno tardará más o menos. Una vez hecho se deja reposar y se corta una vez frío (para evitar que se desmonte). Y, en mi caso, congelo todo una vez cortadito.

 

De cualquier modo, el resultado bastante bueno. Para ser la primera vez, más que aceptable.






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Ben de Groot