17 de octubre, martes: nieve
Después de cenar y ver un par de series chorras, he decidido salir a probar qué tal los -2ºC, aprovechando que había dejado de nevar. Nuevamente, constando mi equipo de una camiseta de manga corta, el polar Quechua de 12€ del Decathlon y un canguro Boomerang cutre de nylon, unos tejanos y las bambas de correr Kalenji de 12€ (a parte de los complementos: braga polar, gorro de lana-punto, guantes polares). No acabo de entenderlo, pues con la ropa que en Barcelona paso un octubre-noviembre habitual aquí estoy pasando el equivalente a la peor de las semanas (el peor de los días) de febrero en Barcelona. Será cosa de la humedad, pero la verdad es que no hace falta nada más. Importantes son los guantes y la braga, si bien unos buenos zapatos son imprescindibles, especialmente si haces un poco el idiota, como he hecho yo. No obstante, me ha dado para más de 30’, y eso que a los 5’ se ha puesto a nevar. Y volviendo ya sólo me ha faltado revolcarme en la nieve. Cuando he llegado a casa, al deshacer el dobladillo de los tejanos lo tenía lleno de nieve todavía.
La verdad, muy bonito todo, nevando a la luz de las farolas, todo blanco, como en las postales. Los mini-aludes en los tejados y los desprendimientos en los árboles, no sólo de nieve y hojas, sino de las mismas ramas en algunos casos. Corretear por esa alfombra blandita, y andar por el crujiente del camino.
Para los que no estén familiarizados con la nieve (como yo) hay una serie de reglas a tener en cuenta:
1. No andar cerca de los tejados. O debajo o lejos, pero no cerca. Si cae nieve te cuelga, eso, si no es hielo, que los problemas pueden ser peores.
2. Cuidado con los árboles. Si cuando estáis pasando por debajo de uno oís ruido… corred: o cae alguna rama o cae una montaña de nieve.
3. Si está todo el suelo con nieve pero en una zona parece no haber… cuidado nuevamente, dado que entre las diversas posibilidades, las dos más frecuentes son o que sea agua (más vale que vuestro calzado sea bien impermeable), o que sea hielo (resbalón al canto).
En fin, que me ha entrado hambre y es tarde. Picaré algo y me iré a dormir (nuevamente tendré que batallar por encontrar la configuración sábana-edredón-pijama adecuada), que mañana tengo el despertador adelantado una hora, a ver si esta noche hay algún cambio importante o a ver si sale un día suficientemente claro como para tirar unas fotos a los flatirons.

