Lázaro de viaje
(Boulder, CO)

18 October 2006

17 de octubre, martes: nieve

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Después de cenar y ver un par de series chorras, he decidido salir a probar qué tal los -2ºC, aprovechando que había dejado de nevar. Nuevamente, constando mi equipo de una camiseta de manga corta, el polar Quechua de 12€ del Decathlon y un canguro Boomerang cutre de nylon, unos tejanos y las bambas de correr Kalenji de 12€ (a parte de los complementos: braga polar, gorro de lana-punto, guantes polares). No acabo de entenderlo, pues con la ropa que en Barcelona paso un octubre-noviembre habitual aquí estoy pasando el equivalente a la peor de las semanas (el peor de los días) de febrero en Barcelona. Será cosa de la humedad, pero la verdad es que no hace falta nada más. Importantes son los guantes y la braga, si bien unos buenos zapatos son imprescindibles, especialmente si haces un poco el idiota, como he hecho yo. No obstante, me ha dado para más de 30’, y eso que a los 5’ se ha puesto a nevar. Y volviendo ya sólo me ha faltado revolcarme en la nieve. Cuando he llegado a casa, al deshacer el dobladillo de los tejanos lo tenía lleno de nieve todavía.

La verdad, muy bonito todo, nevando a la luz de las farolas, todo blanco, como en las postales. Los mini-aludes en los tejados y los desprendimientos en los árboles, no sólo de nieve y hojas, sino de las mismas ramas en algunos casos. Corretear por esa alfombra blandita, y andar por el crujiente del camino.

Para los que no estén familiarizados con la nieve (como yo) hay una serie de reglas a tener en cuenta:

1.      No andar cerca de los tejados. O debajo o lejos, pero no cerca. Si cae nieve te cuelga, eso, si no es hielo, que los problemas pueden ser peores.

2.      Cuidado con los árboles. Si cuando estáis pasando por debajo de uno oís ruido… corred: o cae alguna rama o cae una montaña de nieve.

3.      Si está todo el suelo con nieve pero en una zona parece no haber… cuidado nuevamente, dado que entre las diversas posibilidades, las dos más frecuentes son o que sea agua (más vale que vuestro calzado sea bien impermeable), o que sea hielo (resbalón al canto).

 

En fin, que me ha entrado hambre y es tarde. Picaré algo y me iré a dormir (nuevamente tendré que batallar por encontrar la configuración sábana-edredón-pijama adecuada), que mañana tengo el despertador adelantado una hora, a ver si esta noche hay algún cambio importante o a ver si sale un día suficientemente claro como para tirar unas fotos a los flatirons.

17 de octubre, martes: hielo

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Si bien cuando volvía de tomar fotos la nieve hacía “crunch crunch” cuando la pisabas, ahora mismo ya hay cristales de hielo en la silla de resina que tengo en el balcón. Lo que quiere decir que mañana la subidita de Folsom puede ser divertida. Todas las bambas que dispongo aquí tienen suela “de pista”, así que difícilmente romperé hielo con eso. Wow, los bomberos a toda pastilla. Es divertido esto. Actualmente -2ºC en mi balcón, 75ºF (24ºC) en el termostato que está en la cocina. El gradiente es fácilmente de dos grados, dado que las ventanas son de simple cristal.

Y ahora que pienso, hay dos pequeños detalles que he olvidado. Primero: tenía que haber hecho la colada ayer para ir bien, a malas hoy. Lo que quiere decir que o mañana en Target compro calzoncillos o hago la colada para poder ponerme algo pasado. Segundo: tenía que haber comprado comida en Safeway. Bueno, aprovechando el momento… consumiré lo más perecedero y aprovecharé para descongelar la nevera, probablemente mañana. Aunque tampoco acabo entendiendo lo de descongelar la nevera, si la tengo a potencia 1.5 de 8 (8 es más frío) porque ayer la tenía al 2 y esta mañana he tenido que picar el café para poder descongelarlo.

Me tocará ser imaginativo: tengo que recuperar algo de arroz, un manojo de espárragos verdes, un par de tomates de lata y algunas lonchas de tofu. Que puedo acompañar con jamón cocido o peperoni. Creo que solucionaré el tema con un salteado. Hmmm, no tiene mala pinta. Me voy con ello, que son las 20:15, mi hora habitual de acabar de cenar.

17 de octubre, martes: Nieve

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En efecto, así es. Si bien el otro día nevó en las montañas hoy ha nevado en todas las cotas de Boulder. Tanto es así que ha empezado por la mañana y aún sigue nevando. Cuando he vuelto había acumulados como unos seis centímetros en las zonas intactas, así que ahora debe estar por los ocho. La verdad es que es realmente bonito, ver cómo la nieve cambia de  dirección y como cae, sobre un suelo ya blanco, sobre unos árboles colgados de nieve, mientras de fondo suena Ottmar Liebert y Luna Negra.

Para los que no lo saben todavía, en efecto sigo sin ropa de abrigo. Esta mañana, yendo al laboratorio simplemente llovía, una especie de calabobos… pero con agua demasiado “ligera”, así que parecía aguanieve. A eso de las diez ha empezado a caer nieve bastante seguido. Me he bajado a comer a casa, y he aprovechado para coger el paraguas. La bajada ha sido divertida: Nevando con unos copos del tamaño de botones y yo tranquilamente, con mis bambas, mis tejanos azules, la camiseta de Green Day y un jersey gris. Cuando he llegado al apartamento, obviamente ya empezaba a estar mojado, pero para nada he pasado frío. A la vuelta he decidido coger el paraguas y los guantes, y ya puestos un gorro que tengo, por si me daba por no llevar paraguas, siempre es mejor eso que acumular nieve en el pelo. La cuestión es que he descubierto que tenía un canguro, así que… nada, mínimamente equipado he vuelto al laboratorio, para comprobar que a eso de las 4 empezaba a cuajar. A las cinco, cansado de estar encerrado y sin ropa he decidido volverme para casa y tomar algunas fotos. Rápidamente he detectado la necesidad de comprar zapatos mínimamente adecuados, no por que calasen, sino porque la bajada de Folsom ha sido un tanto… digamos divertida. Así que he llegado a casa, he descargado portátil y me he vuelto a la calle, dispuesto a ir a Target. No obstante, el creek estaba realmente bonito, y como la Lumix necesita mucha luz para hacer fotos sin grano, he decidido tirar unas cuantas. Tanto es así que he tomado el creek en dirección a la 30th. He tomado unas cuantas fotos… y pensando en otras cosas he acabado nuevamente a la altura de Folsom, cuando debería haber subido en la 28th. Total, que para cuando he llegado a la altura de Canyon con la 28th ya estaba con los pies totalmente calados. De hecho, ya los tenía calados desde bastante antes, pero para ese entonces empezaban a estar también fríos. Así que me he vuelto. Resultado: cuando he llegado tenía los zapatos totalmente calados, como los pantalones, y el canguro. Porque menos vertical, nieva en todos los sentidos. Sea como sea, he tomado unas cuantas fotos. Bastantes menos de las que me gustaría. Aquí va mi particular cazadores de mitos:

Las pilas cuando baja la temperatura baja su capacidad”. Totalmente cierto. Me he encontrado que con unas pilas que debería poder lanzar todavía unas 90 fotos con 30 fotos estaban ya totalmente asfixiadas. Buena noticia: al volver al calor esa capacidad en parte se recupera. Notar todos aquellos que quieran hacer salidas a la montaña a hacer fotos, que ya pueden ir mirando unas pilas/baterías con un bonito coeficiente con la temperatura, o que vayan pensando en comprarse una canana de cazador para llevar las pilas. Desconozco la duración de las míticas Oxidride de Panasonic, pero en el caso de mi cámara, unas alcalinas normales dan para aproximadamente unos 200 disparos. A cero grados (al menos mi impresión) es que ha bajado a un tercio. Fácilmente puede bajar a un cuarto, algo que para mi estilo de tomar fotos es estrictamente no válido.






















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