7 de octubre, sábado
Gracias a esta temporada estoy aprendiendo múltiples normas, trucos y demás. Entre otras cosas que hay algunos componentes esenciales en una cocina, y otros muy prescindibles. Hoy daré mi visión personal de los electrodomésticos “grandes” en la cocina.
Los fogones: Queda claro que con algo cutre se puede cocinar decentemente, siempre que las sartenes sean aceptables. No obstante, un mínimo de dos fogones son necesarios si se pretende hacer algo un poco decente.
Térmicos (spiral): Como todos los térmicos tienen una inercia térmica considerable, pero menor que los clásicos, por estar presente únicamente el elemento calefactor.
Térmicos (placas): Les tengo alergia. Antiestéticos, anacrónicos… obsoletos.
Vitrocerámica: Al fin y al cabo es otro tipo de térmico. Tienen algunas ventajas, como la fácil limpieza. Muy interesante el “grill vitrocerámico”, que básicamente es una vitrocerámica rectangular sobre la que cocinas directamente. Totalmente sustituible por un grill, la fácil limpieza es el punto clave.
Inducción: Sin lugar a dudas una de las mejores opciones de las alternativas eléctricas, con una inercia térmica muy reducida y eficiencia bastante elevada. El inconveniente es que los cacharros han de ser “imantables” para que funcione, por tanto más pesados. Y os podeis olvidar de las sartenes de aluminio del todo a 100 y comprar sartenes de un coste mínimo de 20€/ud, o utilizar las viejas de acero esmaltado del abuelo, sin fondo difusor ni leches.
Gas: Será anti-ecológico, peligroso y poco eficiente, pero actualmente, para cocinar al wok (al wok de verdad) es una de las mejores (sino la mejor) opción. Como punto fuerte: es posible tener un quemador de 3600W, algo un tanto irracional en las cocinas eléctricas.
Mi elección: dos fogones de inducción (2200W y 1200W) y dos fogones a gas (1000W y 3600W doble corona).
El horno de convección: Todos se basan en el mismo principio: calentar el aire, y que el aire caliente la comida. Hay varias opciones que comento a continuación.
Eléctrico de convección empotrable: Normalmente disponen de dos placas, superior e inferior y grill. Obviando otros complementos extraños, están bastante bien, pero la potencia suele estar bastante limitada, lo que unido al tamaño del horno en cuestión hace que el precalentamiento sea un PITA en toda regla.
Eléctrico de convección sobremesa: Con un volumen de aproximadamente 1/3 de los anteriores y con una potencia habitualmente no superior a 2200W, el tiempo de pre-calentamiento se reduce notablemente, si bien debido al menor tamaño las diferencias de temperatura en el interior son más importantes, para cocinar piezas del mismo tamaño. Habitualmente también disponen de grill.
A gas: Últimamente están siendo abandonados, debido a que son relativamente peligrosos y poco controlables, en lo que a temperatura se refiere. No obstante, son los más potentes de todos, con unos quemadores habitualmente de unos 3000-5000W es totalmente factible utilizarlos como incineradoras. El precalentamiento dura un par de minutos, y el gratinado se hace en segundos. No obstante, es imposible utilizar calor en la parte superior e inferior simultáneamente. El consumo de oxígeno en la cocina es importante, lo que puede contribuir a problemas de “compatibilidad” con calderas y otros aparejos con detector de falta de oxígeno.
Mi elección: horno “sobremesa” eléctrico de 30L y 2200W, con grill.
El horno microondas: Estrictamente necesario. Para calentar la leche en invierno, para hacer infusiones… y para cocinar. Hay múltiples recetas para microondas, que debido a la alta eficiencia de los mismos permiten hacer platos aceptables en unos pocos minutos. Venden unos aparejos para cocinar al vapor arroz en el microondas. Mi elección: horno de 24L, 800W sin grill.
El lavavajillas: si como es mi caso ahora mismo vives tú solo y no dispones de una gran vajilla, carece de sentido, dado que para aprovecharlo, el aparato debería ser de máximo tres servicios, más ollas si quieres, no obstante, no siempre quedan bien y las hay que se estropean. Mi elección: por ahora creo que nada.
La nevera: aquí hay múltiples opciones. Desde la micro-nevera de estudio hasta la macro-nevera americana con generador de cubitos. Veamos las opciones:
Micro-nevera de estudio/apartamento: Demasiado pequeña. No por volumen sino por prestaciones: el congelador apesta.
Nevera de una sola puerta: Sí, bueno, para una sola persona debería ser suficiente, pero el problema es que son más propensas a hacer hielo que las de dos puertas, y el congelador suele ser de baja calidad. Con un único control de temperatura para congelador y nevera, el funcionamiento correcto suele ser crítico.
Nevera de dos puertas: Sigue teniendo un único motor, y un único control de temperatura. El único modo de tener un congelador bueno es asegurando que la temperatura de congelador está por debajo de -18ºC. Si bien esto se puede garantizar para conservar cosas, no se puede garantizar en congelación, así que presentan algunos problemas si, como yo, cocinas y guardas.
Combi: Un combi lo defino como nevera y congelador, con dos motores independientes, y por tanto controles de temperatura independientes congelador-nevera. Importante poder seleccionar cual se quiere parar: podemos irnos de vacaciones dejando el congelador funcionando. Si bien el tamaño suele ser muy grande para una sola persona, tienen una cierta capacidad de congelación, algo importante para aprovechar las ofertas.
Nevera americana de dos puertas: No es más que un combi horizontal. Práctico para la gente baja, pero por tener una superficie mayor, invariablemente tienen menor eficiencia que los combis. Algunas tienen añadidos como “generador de cubitos” o dispensador de bebidas. Muy fashion, sí, pero contribuyen a las pérdidas de eficiencia.
Nevera + Congelador: Si fuese capaz de encontrar una configuración así de un tamaño aceptable sería feliz. Mi nevera puede tener la mitad de tamaño de la de un combi, y con un congelador del tamaño de un combi es más que suficiente. No obstante, normalmente estas están pensadas para la gente que necesita un combi -y- un congelador. Es decir, yo podría meter la comida de todo un año y aún me sobraría espacio.
Mi elección: Necesito algo con una capacidad de congelación considerable, por lo que algo con dos motores es condición necesaria. Al mismo tiempo, no requiero mucho espacio, por lo que seguramente optaría por un combi pequeño. Liebherr hace cosas buenas, seguramente me decantaría por algo suyo.
El extractor: No es un “electrodoméstico grande”, pero es algo estrictamente NO OPCIONAL. Si no tienes extractor, no tienes cocina. Puede ser uno de esos que recicla el aire o uno de los que lo tira fuera. Aquí depende de muchos factores. Sea como sea, vale la pena gastarse algo de dinero en él, y no me refiero a acabados inoxidables y demás. Me refiero a que realmente extraiga y que sea silencioso. Ideal si tiene varias velocidades: permite seleccionar la potencia al nivel necesario. Al fin y al cabo, igual que la potencia de los fogones es uno de los puntos que determina qué y qué no podremos cocinar, condicionado al humo.
Respecto a los puntos anteriores, sucede como con los cuchillos. La duración de los aparatos puede ser de, pongamos, 10 años. A la hora de comprar los aparatos, pongamos que el coste total oscila entre 2000€ y 4000€. Sí, el doble, 2000€ de diferencia. Consideremos los 10 años de vida media. La diferencia pasa a ser 200€ anuales, esto es menos de 20€ al mes. Si por 20€ al mes tengo una cocina que fuciona y que los límites de qué se puede hacer en ella vienen impuestos por mis limitaciones y no por sus limitaciones, firmo ya mismo. Ejemplo: la conexión a internet son más de 30€ al mes, y no la necesito para comer.

