Lázaro de viaje
(Boulder, CO)

17 September 2006

16 de septiembre, sábado: Ya tengo cuchillo

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Al final, he comprado un J.A. Henckels International. Más concretamente, un Santoku de siete pulgadas, de la gama fine edge professional. Que no os engañe el nombre, que han sido $13+tax. El modelo superior a este, forjado, subía más del triple, $43, así que ya me ha parecido bien este. Lo he estrenado a medio día para cortar el melón cantaloupe y esta noche lo he vuelto a utilizar para hacer del filete de bacalao extra grueso que tenía dos filetes más delgados (aún así gruesos) para facilitar el proceso de cocinarlo. Ciertamente no va mal, el mango es grueso, de forma que es fácil de coger, y por la forma de la hoja, es útil para múltiples cosas. Dado que en Barna ya tengo un cuchillo de chef de 10” me ha parecido interesante en lugar de comprar otro cuchillo de chef, elegir un cuchillo con una utilidad algo diferente. Y ciertamente parece que el santoku es una gran idea, debido a su gran versatilidad. Estoy contento como un niño con un cuchillo nuevo xD.

Cambiando de tema, Boulder es un pueblo un tanto curioso. Dentro de lo Americano, no lo es del todo. Está lleno de gente que come cosas organic, gente que no come carne, vegetarianos a medias, vegetarianos estrictos, gourmets, gente que entiende de arte, gente que entiende de música, gente que entiende de moda… “tíos guays”, como diría Felipe. Y luego, por otra parte está la gente que se alimenta de hamburguesas, lo más parecido al pescado que conocen son los palitos de patata con gusto a gamba, y las verduras aparecen más bien poco en su vida. Justo en medio estoy yo, que me compro garbanzos orgánicos enlatados, cereales orgánicos y al mismo tiempo un noodle cup de esos de ramen instantáneo de la marca Nissin (Skyline XD), un chow-mein instantáneo también y una sopa de champiñones Campbell enlatada.

Poco más a comentar, que he comprado unos jalapeños en escabeche que pican como un demonio, igual que la hot sauce TapaTío, que ríete de la salsa brava Caster. Para poder llevarme comida al labo y para hacer mis adobos, he comprado un pack de fiambreras, aprovechando que había oferta. En total me he llevado 5 medianas y 3 grandes (no familiares), $5 todas. Ya tengo 2 grandes ocupadas con el cantaloupe y mañana ocuparé una de las medianas con el adobo para el lomo. Lo que me recuerda que deberé pedirle a Anne un sacacorchos, que no quiero comprarme uno para una botella, más que nada porque los cutres son demasiado cutres (y caros para ser tan cutres) y los pro son demasiado pro. Podría destrozar el corcho, sin más, pero es que me interesa poder tapar la botella luego.

Ah, y lejía. Adoro la lejía. Mi fregadera no es ni inoxidable ni cerámica, no se exactamente qué es, pero sí que a veces huele mal. Y no es el desagüe. Al estropajo le pasa lo miso. Así que nada, ya he hecho la cura: agua caliente, un chorro de lejía y dejar reposar. Ahora, cuando entras a casa, huele un poco a lejía, que personalmente, lo prefiero al olor a pescado o a podrido del estropajo. Aún tengo que utilizarla para la tabla de cortar (diluida y enjuagando bien, claro) que es de un material rugoso que para quitar el olor a cebolla tengo que pasar el estropajo más de tres veces. Y bueno, sigue oliendo a cebolla. Ni que decir tiene que sabiendo eso ni se me ha pasado por la cabeza cortar el pescado ahí. Paso de que luego la bechamel para la pasta tenga gusto de pescado.

Sólo decir que llevaba exactamente 33 artículos. 33 artículos entre los cuales había: garrafa de lejía, galon de leche, caja de cereales, 8 fiambreras, 2 latas de garbanzos, el melón… ¿qué quiero decir con eso? Pues que del súper a casa he ido con cinco bolsas en una mano y con las dos garrafas en la otra. Aproximadamente unos 15kg, porque pesaban lo mismo ambos lados. Total, que ha sido un tanto show, aunque globalmente me las he apañado bastante bien. No he perdido nada por el camino y todos los productos han llegado enteros. Salvo un yogur, que le he hecho un agujero en la tapa, así que me lo he tomado de postre después de comer (después de las tres rajas de melón cantaloupe)

 

Nota técnica: el ultra-portable-passive-laptop-cooler ya lo tengo listo y funcionando, al menos la versión de dos tapones. Básicamente eleva la parte de detrás del portátil, de forma que tiene más espacio para coger aire. No he probado temperaturas, pero al menos el efecto placebo funciona: ya estoy más tranquilo.






















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