10 de septiembre, domingo
Dicen que Boulder tiene 360 días al año de sol. Pues no se, seré yo, pero ayer llovió por la mañana, hoy se ha pasado todo el día gris hasta hace un rato que ha habido tormenta (relámpagos incluidos). Muy bonito todo ello: el fin de semana.
Total, que he aprovechado para actualizar mi excel de control de gastos, y ya puestos, vitaminarlo un poco. Digamos que ahora ya tengo control de todos los parámetros de gastos.
Por otro lado, anoche, antes de salir a pasear me hice un mojito, harto difícil dado que no dispongo de picadora de hielo. No obstante, hice uso de la técnica: “pones agua en la cubitera, te esperas un rato y cuando aún tienen agua dentro los rompes a trocitos y te quedas con los hielos”. Ciertamente una técnica poco ortodoxa y fácilmente mejorable. Aún así, el mojito quedó bueno. Incluso mejor que el del café It de Barcelona, un medio antro estilo lounge con un cierto carisma y una cierta gracia, en el que, sin duda, lo mejor es la camarera y su wan-pisu (one-piece). Quizá algún día monte un antro así: cuatro sofas viejos, cinco lámparas que den poca luz y algo de música ambiental es lo único que hace falta. Pues eso, volviendo al mojito, ciertamente no quedó mal, al principio muy fuerte, hasta que recordé que había olvidado el azúcar.
Pues ahora, hace un rato, aprovechando que no puedo salir por la tormenta (convertida en sólo agua) me he hecho otro mojito, con el Bacardí Añejo que compré a la salud de los del banco, los que nunca pierden dinero. Esta vez el hielo ha quedado mucho mejor, y no precisamente porque me haya comprado una de las picadoras del McGuckin (40$ eléctrica, 30$ manivela), ni siquiera porque tenga un punzón de esos de picar hielo, sino… bueno, la técnica es bastante cutre, pero efectiva. Conviene no ser excesivamente escrupuloso. Nuevamente, la imaginación al poder. La segunda vida de un calcetín. Un calcetín (obviamente limpio, lavado y relavado) se llena con cubitos… y bueno, ¡que empiece la fiesta! Después de aporrearlo un número de veces suficientemente elevado… voilà, un perfecto hielo picado para mojitos. No queda tan bien como con una máquina, pero para los dos días que me quedan paso de comprarme una picadora. El calcetín tendrá una vida limitada, pero bueno, tampoco pasa nada, dado que dispongo dos, por ser una pareja que se reía. Lo que tengo que comprar ahora son pajitas, que si no, con el hielo se hace difícil beber. Para la menta, utilizo la envasada del Safeway; el paquetito vale $2.7, pero llevo dos mojitos y me da para dos más como poco. El precio de la menta me recuerda algo. ¿Os quejáis del precio de los tomates en Barna? Ayer se me ocurrió comprar algunos para comer en ensalada o untar en el pan, o cualquier otra cosa. Total, cuatro tomates a un precio de $3 por libra… la broma son $5 por 4 tomates. Sí, 1€ por tomate. Pero bueno, como ya dije en su día, el ministerio invita, así que… Editado después de cenar: la verdad es que los tomates tampoco tienen mucho gusto. No son de porexpán, pero para encontrarles el sabor a tomate hay que ponerle un poco de inventiva y esforzarse. Fin del editado.
Esta mañana he estado mirando los cuchillos que tienen en McGuckin, y ciertamente tienen cosas muy interesantes. Tienen Henckels “Twin signature”, nada que ver con los Henckels del Target, que no son “Twin signature”. He visto una marca curiosa que no había visto nunca, pero también eran de los buenos. Sea como sea, los cuchillos que tenían en rack eran los mejores, y obviamente su precio se disparaba: partiendo de $60 del más normal, hasta los $150 de un cuchillo japonés original, de hoja forjada y el copón, con el kanji grabado en la hoja. No se qué diferencia puede haber entre esas hojas y las normales, y dudo que llegue a notarla en la vida, no sólo porque dudo que llegue a gastarme $150 en un cuchillo, sino porque dudo que llegue a utilizarlo tanto como para llegar a notar alguna diferencia. Porque sí, el Arcos de casa (9€), hoja inox al molibdeno, va fenomenal, pero también es cierto que para cortar cebollas, un cuchillo de doble sierra tampoco tiene más problema, y para cortar la carne a tiras para hacer chop suey, unas buenas (y no tan buenas) tijeras son igual de rápidas, sino más. (Editado después de cenar: corrección de nombres) Cierto es que los Zwilling J.A.Henckels con hoja “forged, no rust, ice hardened” me llaman a gritos, también es cierto que son $75. Ah, detalle curioso: en los J.A.Henckels International con hojas forjadas se puede leer claramente Spain. Quizá debería hacer un viajecito a Toledo cuando vuelva… jajaja, “Acero de toledo”. Cierto es que el Acero de Toledo es al acero Sí que puedo llevar cuchillos en la maleta, siempre que vayan bien envueltos y asegurados, no sea que salga volando y le corte la cabeza a un trabajador de la TSA.
(Actualizado después de cenar: añadido) Después de informarme, dentro de Henckels hay dos empresas: Zwilling J.A.Henckels, que es la de los gemelos, y J.A.Henckels International, que es la del monigote. Ambas dentro del mismo nombre, pero con diferencias de calidad, de precio y de logotipo. J.A.Henckels International sería para usuarios domésticos, digámoslo así, con precios por debajo de los $50 el cuchillo. Zwilling J.A.Henckels es la gama profesional, o pija, que parte de aproximadamente esos $50 y llega hasta los (en McGuckin) $125.
Ahora mi duda existencial es si comprar un KitchenAid $19, un J.A.Henkels $15..20, un Chicago Cutlery con mango de nogal 12$, el pack de 3 Hampton Forge (probablemente infumables) de $15, o un Chefmate de 10$ (infumable sin duda). Los dos últimos casos serían cuchillos para dejar aquí, tirar al vecino, o no se. (¿Qué carajo deben estar haciendo moviendo muebles a las 22:25?) Por el contrario, el KitchenAid sería compra experimental, y los Henckels serían para llevarme. En súper online había Victorinox, sí sí, los suizos. Vaya precios también.

