31 de Agosto, jueves
He estado pasando cuentas, dado que he pagado el alquiler de la mensualidad de septiembre. El resultado es en dos semanas llevo gastados aproximadamente 1300€, y la beca me proveía de 450€ para estas dos primeras semanas. No obstante, se debe tener en cuenta que ahí está incluido el depósito, y el alquiler de agosto y septiembre, así que ese “agujero” es un tanto ficticio, dado que también hay que incluir los gastos de “establecimiento”, que no se van a producir mensualmente.
Como he dicho, he pagado el alquiler correspondiente a septiembre, es decir, 625$ más las comisiones que hayan querido cobrarme por sacar 400$ en un cajero (~16€). Notar que he sacado 400$ en un cajero (llamados ATM), más concretamente en el de dentro del edificio de ingeniería. Me ha dado los 400$ en billetes de 20$, que obviamente he contado. Todo perfecto.
He ido a comer a casa (con 550$ en el bolsillo) y después de comer (revoltillo de soya beans y ensalada de lechuga romana), he cogido 100$ más y me he ido a pagar el alquiler. Tal y como esperaba no estaban allí, así que cargado con el portátil como iba, me he ido a CoPEC, a Matlabear un poco. Nuevamente resultados interesantes. A eso de las cinco he vuelto para el apartamento, que quería pagar el alquiler (cierran a las seis) y pasar a comprar por McGuckin (cierran a las siete). Después de un buen rato esperando, he pagado el alquiler y me han dado el recibo. Estaba dando los billetes despacio, contandolos, y la mujer me ha dicho “No hace falta, nos fiamos de ti. Además, ya iremos a verte si no está todo, jajajajajaj”. La verdad es que tiene razón… pero bueno.
Notar que he dicho que he sacado el dinero en un cajero en medio de un edificio de la universidad. El fajo de billetes era notable. Notar que lo he llevado al laboratorio, a casa, al laboratorio de nuevo y de nuevo a casa. Sí, 650$ en el bolsillo. En Barcelona no habría hecho eso ni loco. Cuando digo que es un sitio seguro… es que es seguro. “Sí, sí, eso es que no te ha pasado todavía nada” diréis. Puede, pero tengo una foto de un bonito Porsche 911, modelo relativamente nuevo. ¿Qué tiene que ver? Pues que estaba aparcado en el aparcamiento de esos gigantes al aire libre de un supermercado, con las ventanillas abajo. Ver un Bronco con las ventanillas abajo no sorprende en exceso. Un Wrangler sin puertas, tampoco. Ahora, un 911, con las ventanillas claramente visible… pues no sé, supongo que si que realmente es un sitio seguro.
Pues el coche lo he visto cuando iba de McGuckin a Safeway, donde, en el primero he comprado un bol pirex con tapa (8$) y una cuchara de plástico (2$) y en el segundo pan de molde, lentejas, judías rojas y atún en conserva. Cuando compraba el atún he recordado que no había apuntado en la lista el abrelatas. Y cuando he llegado a casa, he recordado que no había apuntado la antena. Quizá deba hacerme una lista de listas o algo, porque olvido de apuntar cosas en la lista.
De fondo sonando Julieta Venegas, “Lo que venga después”, canción de los créditos de “María llena eres de gracia” (Maria full of grace). La verdad es que la letra de la canción es extremadamente adecuada a la película, entre otras cosas. Una de las cosas que más me gustó, la canción, y para qué engañarnos, Catalina también. Una historia un tanto dura, pero a veces conviene recordar que solemos quejarnos sin ser quizá los más indicados.
Aquí queda todo lo que fui,
Aquí empieza todo lo que soy
Cuéntame cómo era yo,
Que yo ya no recuerdo
Aquí es lo único que tengo
Y lo único que quiero
De aquel lugar de donde vengo
No no no no, ya no recuerdo
Y lo que venga después
Así será y no le temo
Y lo que quede será siempre más
Y lo que venga después
Así será y no le temo
Y lo que quede será siempre más
No me falta nada más,
Y nada me va sobrando
Me va sobrando
Está aquí lo único que tengo
Y es todo lo que quiero
Es todo lo que quiero
Aquí queda lo que fui
Aquí empieza lo que soy
Lo que soy
Dime cómo era yo
Que yo ya no ya no ya no recuerdo
Ya no recuerdo
No me falta nada más
Y nada me va sobrando

