Lázaro de viaje
(Boulder, CO)

28 August 2006

27 de Agosto, domingo

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Esta mañana ha venido Eduard a buscarme, que dado que se van a ir, parte de las cosas que tienen me las pasan. Me revenden al 75% una tele de 20” con DVD y el microondas, y dentro del pack, de regalo, vienen cosas de vajilla (un par de tazas y algunos platos), una cafetera de goteo, una lámpara de pie, jabón para la colada, grapadora, celo y tip-ex de cinta, algunos medicamentos, un listerine tamaño familiar, una aspiradora, algunos cacharros de cocina, un colchón (dado que el correspondiente somier como la cama de matrimonio es imposible de transportar), entre otros. De momento, la sesión de hoy eran vajilla, tele, lámpara y cafetera.

Después de cargar el coche hemos ido a Mike’s Cameras, a ver qué decía de mi cámara estropiciada. Para empezar, el tío no me ha hecho mucha gracia, porque Eduard le ha preguntado por su cámara, que la batería dura muy poco, si era posible que fuese porque la batería es vieja (tiene 3 años la cámara) y el dependiente le señala una marca de haberse caído, y le dice “uy, claro, es que con esto, es normal que no funcione”, a lo que Eduard le ha dicho que esa caída fue hace 2 años, y hasta hace poco la batería iba bien. Medio a regañadientes le ha dado (vendido) una batería nueva. Entonces le he enseñado mi cámara, diciéndole que se había caído. El hombre, muy amablemente (ladrando) ha dicho que el estado era terrible, que arreglarlo iba a costar unos 200$, y que por 300$ podía encontrar una cámara similar. En ese momento, nuevamente, aplicando mi nuevo método Zen (en prácticas) en lugar de preguntarle si él vende zapatos habitualmente, le he dicho que no tiene mucho sentido pagar 200$ para reparar una cámara de 170$, no 300. Por otro lado, para dictaminar la reparación de 200$ la ha mirado como la miraría mi abuela, eso es de lejos y como quien mira un UFO. Así que con un “bueno, ya pensaré que hago, ya vendré otro día” hemos ido a descargar los cacharros en casa.

Después de descargar todo, he pensado en acercarme a una cafetería de las de al lado de casa (ni Starbucks ni ostias) que sí que tienen WiFi gratis “free WiFi for customers”, así que me he echado el portátil a la mochila y he salido. Dado que era un poco pronto, me he acercado primero al supermercado Safeway, a hacerme la tarjeta del club. La utilidad de dicha tarjeta es el ahorro. Luego lo comento. Dado que tengo aparatos nuevos y necesitaré enchufes, me he acercado también a McGuckin, la mega-ferretería, en busca de una base múltiple, ya puestos con protección para sobretensiones. Precio: exactamente 5$, bargain sale. Aplicando el “no tengo nada que perder” y “pa huevón yo”, he comprado un destornillador Phillips 00x3 (tamaño de los tornillos de la cámara) por 2.45$. Detallar que o compraba un pack de “precisión” (28$) o compraba un “6-in-1” (5$, autodestruible), así que me he decidido por el que iba suelto, que además es bastante mono, con un aire medio retro.

Como detalle curioso, una de esas cafeterías con WiFi, está justo a la salida de la ferretería, así que me he quedado allí. Me he pedido un té helado tamaño XL (unos 400ml) y me he ido a la terraza, donde no solo había WiFi sino enchufes, así que lo he montado todo dispuesto a navegar y… oh, vaya, pide password. Tenía que entrar, porque estaba en la terraza, así que le he pedido a un hombre que le echara un vistazo a mi portátil. Cuando he salido, estaba todo allí, tal y como lo había dejado, le he dado las gracias al hombre, que me ha dicho que no me lo iban a robar, a lo que me he justificado diciendo que soy de Barcelona, el mismo ha dicho que es necesario clavarlos a la mesa (“nail them to the table”). Hemos reído un poco y allí me he quedado, hasta aproximadamente las tres (debería haber comido hacía tres horas) que me he acercado a Safeway a estrenar la tarjeta, que tenía la nevera vacía. He comprado una lechuga iceberg (2$!!!), una barra de pan(1.3$!!!), cinco plátanos (0.7$) y dos zumos de naranja (1.89L/ud, 5$ los dos) y un cartón de leche (1.89L, 3$). Total: 12$, me he ahorrado 3$ gracias a la tarjeta.

Y me he ido para casa. No he podido resistir la tentación, y me he puesto a abrir la cámara. Antes de seguir, el disclaimer típico: NOTA IMPORTANTE: cuidado donde tocáis, la mierda del flash pega unos calambrazos guapos. De verdad, no lo digo en broma, duelen. Siguiendo con lo que iba… después de un buen rato, dos calambrazos y unos 8 tornillos sobre la mesa, he conseguido encontrar la zona del objetivo (que parecía ser lo que fallaba). He conseguido sacar el pack el objetivo y CCD y me he entretenido con ello. Después de haber quitado unos 15 tornillos en total y sudar un rato he podido abrirlo para acceder a las lentes. He tapado con un celo el CCD y me he dedicado a examinar la óptica. Como curiosidad, la de esta cámara es de 3 lentes, esto es, la externa, la interna de ajuste fino (enfoque) y la otra del zoom, que es donde se sitúa el obturador y el fotómetro, entre otros. Resultó ser la pieza del zoom, obturador y demás la que había salido de las guías, así que después de un rato he conseguido volver a ponerla en su sitio, y después de mucho más rato, he conseguido volver a cerrarlo todo, no sin antes darme un calambrazo que me ha dejado el dedo doliendo como 20’. No, si lo pone clarito: “HIGH VOLTAGE”, pero no se que tiene, que siempre que la coges, vas a cogerla precisamente por ahí.

Así que después de tenerlo todo cerrado y atornillado, arriesgándome a que pegase un pedo, he puesto las pilas y la he encendido. Para empezar, el LCD se ha iluminado como siempre y no salía humo ni apestaba a quemado, buen síntoma. El objetivo se movía bien, y no sólo eso, sino que parecía que enfocaba. Después de una batería de pruebas consistente en aproximadamente 10 fotos he llegado a la conclusión de que funciona principalmente bien, aunque en espacios de no mucha luz, con el zoom a 3X (F 5.0) y con un fondo uniforme (esto es la nevera) el autoenfoque no va bien del todo (si bien creo que antes ya le pasaba) Puestos a ponerme crítico, me he ido al cuarto de baño y he hecho una foto a oscuras. Resultado: ligeramente borroso, pero carajo, es que era A OSCURAS.

Así pues, resultado: cámara funcional de nuevo. Coste de la reparación: ¿200$ como decía el gilipollas aquel? NO. Exactamente 2.45$, dos centímetros de celo, una hora de trabajo y tres calambrazos.

No se si acercarme mañana y decirle “Hey man, do you remember me? I just came yesterday asking to repair a small Lumix which had been dropped. You said its repair will be around two hundred bucks and it was better to buy a new one, that one similar would be around three hundred. You should notice that this camera costs only one-hundred-seventy, and you should also notice that you didn’t looked to what was failing. If you just had looked at it, you would have seen that it can be mended in 20’, and that could be easily sixty bucks. As you have done it, you haven’t earned anything, but an angry customer. Bye, man, you won’t see me in this shop again”. O directamente pedir hablar con el encargado, para hacerle notar que quizá ese trato no es el más adecuado, sino todo lo contrario. Que habrían ganado un cliente contento si me hubiesen dicho “mmm, let me take a look, maybe we could do something, although I don’t know”, aunque me hubiesen cobrado 20$ por simplemente hacerme el presupuesto. Un cliente contento que les habría reenviado a las demás personas. Tal y como ha ido, es totalmente lo contrario.

Aunque… ¿sabéis qué? Me importa una mierda: yo tengo mi cámara funcionando.

Así que después de eso, y esperando que me vengan a buscar en torno a las 19 (que igual son las 20 que no se sabe) me he hecho la comida-cena. Nada del otro mundo: un bol de ensalada (yummy) y un arroz con salchichas, esto son, 6 salchichas y 1/3 de jarra de arroz. En mi tónica, para beber, zumo de naranja.

Así que así ha ido el día. Contento por la cámara, aunque pensando que quizá debería haberme asegurado de dejar todo limpio. Sea como sea, FUNCIONA y las fotos no salen mal, ¿no?

 

Curiosidades del día

1.      Los sitios modestos, muchas veces son los mejores (Starbucks – No-se-que Brewery).

2.      Los dependientes gilipollas no son únicos en España.

3.      Si tienes manos en lugar de pies, intenta echarle tú un vistazo antes de llevarlo a reparar, a casi cualquier cosa. Al menos te ahorrarás que te “esquilen”.

26 de Agosto, sábado

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Hoy el plan del día era ir con Eduard y familia a Denver, no sin antes pasar por la tumba de Buffalo Bill (grandes vistas) y visitar una granja de búfalos. Desgraciadamente, en la granja de búfalos no vimos ninguno pasturando, así que nos dirigimos a la tumba de Buffalo Bill. Ciertamente, las vistas desde allí son fantásticas, si bien es todo puramente turístico. No obstante, hay mesas de picnic que uno puede usar, sin mayor problema. Dado que se ponía tormentoso y allí arriba si cae un rayo lo más probable es que te caiga a ti, nos hemos recogido y hemos ido para Denver, al 16th street pedestrian mall, en una zona relativamente tranquila (si bien al final, depende para donde gires, apareces en el barrio del crack). Por último, esta tarde hemos ido a un concierto de The Rocky Brass Work, que debido al mal tiempo no ha congregado a demasiada gente, si bien había stands de la NASA y todo. Finalmente hemos vuelto para Boulder (perdiéndonos en el camino y todo) y me he acercado a Mike’s Cameras, que habían cerrado hacía unos 10’. El motivo de ir a Mike’s es que en el transcurso de tomas de fotos de la mañana (a la trigésima aproximadamente) por un pequeño accidente (toma, la tienes, pero si no la he cogido…) mi nueva LS-2 se ha ido al suelo, diversos rebotes incluidos. No podía haber pasado en la zona de hierba no. Tenía que pasar en la única puñetera zona encementada de toda la montaña. Resultado: alguna de las lentes ha saltado, así que el objetivo está totalmente inutilizado. Mañana la llevaré a Mike’s Cameras a ver si tiene solución, y ello no implica o bien (1) tener que cambiar tooodo el sistema de lentes, o bien (2) que baje (más) la calidad de las fotos o bien (3) un coste de reparación semejante al precio de la cámara. Me da rabia porque no ha durado ni una puta semana. La compré precisamente para venir aquí. Lado bueno: no era la Olympus Ultra-Zoom de 400€ que tenía pensado comprar, sino una LS2 de 140€. Lo malo: hacía rato que veía que iba a pasar. Así que a ver qué me dicen en Mike’s, según como, si sube mucho la reparación me compraré otra y esta… no se, igual la intento arreglar yo. Sea como sea, apelando al “modo zen”: (parte 1) “Ya está, ya ha pasado, pues ya está, no tiene sentido tirarse de los pelos, ofuscarse, pensar en cuanto tiempo tiene la cámara, etc. porque absolutamente todo va a seguir igual, por mucho que me cabree, por muchas vueltas que le de, la cámara va a seguir jodida” (parte 2) “No tiene sentido darle vueltas a qué dirán en Mike’s, porque hasta que no vaya y lo miren no lo sabré. No importa que se sólo se haya soltado una lente o que haya saltado el objetivo entero. Ahora mismo da igual, y cuando me lo digan (lunes, supongo) será cuando deba pensar qué hacer, y no ahora”. Y mira que me cabrea. Creo que los sábados no son lo mío: el pasado se me cayó la comida al suelo, después de prepararla tooodo el rato, mientras pensaba “cuidado no se te caiga”. Este, se cae la cámara Lumix, precisamente mientras pensaba “cuidado que se va a caer” (joder, ya viéndolo venir). El próximo sábado creo que me quedaré durmiendo. Y la próxima vez que piense “cuidado que…” no me quedaré parado. Y en adelante, esa u otra cámara, cinta al cuello y de ahí no se mueve, que si cae sea porque yo también me caigo.






















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